La “i” minúscula de Innovación

@martamunozferna

Recupero la buena costumbre de reflexionar sobre el apasionante mundo de la Comunicación de la Innovación, de laI+D+i Innovación de la Comunicación, y de todo lo que les une (que es mucho), aprovechando la reunión que esta semana hemos tenido en la sede de la Asociación Dircom. Con ilusión renovada quiero ayudar en todo lo que pueda a la Vocalía de Innovación que va a dirigir José Mª Palomares, Director de Comunicación de ING Direct, y en la cual vamos a participar comunicadores de entidades y empresas bien diferenciadas pero que tienen en común un mismo interés: incorporar criterios de Innovación en la profesión de Comunicación. Iría un poco más allá: aplaudo a Dircom por liderar este discurso, sin olvidar la importante responsabilidad que muchos de sus integrantes tenemos en la Comunicación de la Innovación y las dificultades y también oportunidades que en esta difícil tarea nos encontramos.

La palabra Innovación reina en los mensajes de numerosas empresas e instituciones de prestigio, forma parte de la cultura corporativa de la mayoría de entidades que triunfan, que lideran mercados, que protagonizan el empuje y avance de la estructura económica y social que sostiene nuestro país. En este contexto, sin embargo, llama mi atención la extendida utilización en algunos ámbitos, principalmente de la Administración y organismos públicos, de la expresión en siglas “I+D+i” que refieren al Sistema de Investigación, Desarrollo e Innovación.

La ortografía, como el conjunto de normas para escribir de forma correcta las palabras y utilizar los signos auxiliares de una lengua que es, tiene especial relevancia para los que nos dedicamos a comunicar: debemos fomentar su respeto pero tendemos a la interpretación desmesurada, llegando a pretender connotar uno u otro significado según la forma en que escribamos alguna palabra. Aun a riesgo de quebrar alguna regla ortográfica, me gusta conferir la dosis de relevancia que merece a la disciplina del conocimiento que supone la Comunicación y mi puntuación es siempre mayúscula en su inicial. Igual pretendo con otras acepciones como Innovación, sobre todo si se erigen como un cuerpo de conocimientos o materia de estudio. Por tal motivo entiendo poco que se puntúe en minúscula cuando aparece en siglas junto a los conceptos científicos de Investigación y Desarrollo (I+D+i). Le confiere de un intento (aparente al menos) de otorgarle menor relevancia comparativa. ¿Por qué?

El término Innovación tiene multitud de aproximaciones a su definición, si bien en todas se identifican tres elementos diferenciadores:

  • La introducción de una novedad (una aproximación, un enfoque, una forma diferente…)
  • La orientación a un resultado (aplicabilidad)
  • La obtención de una mejora (económica)

La Innovación puede llevarse a cabo en productos, en procesos, en organizaciones, en gestión, en comercialización… También en Comunicación, entendiendo que ha de estar siempre orientada a la espera de un resultado “tangible”. Su incuestionable relevancia para el crecimiento y desarrollo de económico y social de un país no queda reflejada, por tanto, en expresiones como la indicada: I+D+i. Insisto, ¿por qué?

Algo se me escapa. Quizá exagere. Lo mismo es casual. Pero busco en Google i+d+i, pulso Enter y obtengo entradas infinitas que muestran el mismo resultado: I+D+i. No lo entiendo, y por supuesto, no lo comparto. Si alguien quiere que me lo aclare. Mientras tanto, al menos yo, intentaré ponerle remedio: comunicaré Innovación, así, con mayúsculas.

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